Ella Maesepp y David Potter, junto a sus dos hijos, han desafiado los prejuicios sobre la arquitectura ecológica al construir su hogar familiar utilizando cereales como material base. La propiedad no solo destaca por su composición orgánica, sino también por su amplitud y funcionalidad.
La vivienda está equipada con tecnología sostenible, incluyendo paneles solares para el suministro eléctrico y un sistema rústico de aire acondicionado diseñado para optimizar la temperatura interna sin depender excesivamente de redes externas.
Con este proyecto, la familia busca romper el estereotipo de que la vida ecológica está ligada a la precariedad o al aislamiento, demostrando que es posible integrar la sustentabilidad en hogares modernos, espaciosos y confortables.
Fuente: La Nación










