En el marco de la visita del obispo León XIV, la Iglesia ha manifestado su intención de evitar la politización del evento, prefiriendo que los gestos institucionales predominen sobre los encuentros políticos. No obstante, los líderes eclesiásticos no han dejado pasar la oportunidad para hacer un llamado al Poder Legislativo.
Los obispos han urgido a los parlamentarios a no dejar sin efecto la ley contra la ludopatía, una normativa que busca proteger a los ciudadanos de los riesgos del juego compulsivo. Dicha ley, rechazada por el Gobierno, está programada para expirar el 30 de noviembre, lo que ha generado preocupación entre los representantes religiosos.
Mientras tanto, la relación entre la Casa Rosada y la Iglesia se mide más en gestos simbólicos que en reuniones formales, pero la presión de la comunidad eclesiástica sobre la agenda legislativa se mantiene firme, subrayando la importancia de abordar la problemática de la ludopatía antes de que la normativa pierda vigencia.
Fuente: Cronista










