El 15 de octubre de 2024, el Banco Central de Paraguay tomó la decisión de intervenir a Ueno Bank después de que sus indicadores de solvencia cayeran por debajo de los niveles exigidos por la normativa. La entidad, que había sido una de las más dinámicas en el sector financiero local, se vio obligada a cesar sus operaciones mientras se evaluaba su viabilidad.
La intervención desencadenó una ola de protestas en las calles de Asunción, donde ciudadanos y empresarios expresaron su preocupación por la seguridad de sus ahorros y la posible contagio a otras instituciones financieras. Las manifestaciones, que incluyeron bloqueos de vías y concentraciones frente a la sede del Banco Central, aumentaron la presión sobre el gobierno.
Ante la creciente tensión social y la pérdida de apoyo político, el presidente Santiago Peña anunció su renuncia, citando la necesidad de restablecer la estabilidad institucional. La crisis bancaria de Ueno Bank ha puesto de relieve la fragilidad del marco regulatorio y la importancia de una supervisión más rigurosa para evitar futuros colapsos en el sistema financiero paraguayo.
Fuente: El Tribuno










