El sector financiero de Paraguay atraviesa un momento de tensión tras la intervención del banco digital Ueno. La medida ha provocado la renuncia inmediata de su presidente, Carlos Carvallo, en un escenario donde se cuestionan los procesos de supervisión y gobernanza de la entidad.
La controversia se intensifica debido a los estrechos vínculos que el banco mantiene con el jefe de Estado, Santiago Peña. Esta conexión ha puesto el foco sobre el posible conflicto de intereses y la transparencia de las instituciones financieras vinculadas al poder político.
Analistas advierten que este escándalo podría afectar seriamente la reputación de Paraguay como un destino seguro para las inversiones extranjeras, poniendo en riesgo la confianza de los capitales internacionales en el ecosistema económico del país.
Fuente: La Nación










