El Gran Premio de México resultó ser un escenario crítico para Aston Martin y Honda. El Autódromo Hermanos Rodríguez, el circuito más alto del calendario, puso a prueba la fiabilidad de los motores, provocando que Fernando Alonso y Lance Stroll se retiraran tras solo cinco vueltas debido a “niveles de presión anómalos en los sistemas de la PU”. Alonso ya había tenido que abandonar la clasificación pese a tener un ritmo prometedor.
Shintaro Orihara, ingeniero jefe de Honda, explicó que el motor se comportó de forma anómala bajo las condiciones especiales de altitud, afectando la refrigeración del ERS y causando un fallo en el MGU-K. Para el GP de São Paulo, Honda introdujo contramedidas tanto en hardware como en software para mejorar la robustez del sistema, aunque Orihara admitió que “a nuestro motor, en circunstancias especiales, le falta algo de robustez”.
Por su parte, Mike Krack, ingeniero jefe de pista de Aston Martin, reveló que el equipo ya estaba al tanto de la situación: “Sí, lo sabíamos algo antes del domingo por la mañana”. A pesar de haber analizado diversas estrategias para prolongar la vida de los autos, como el uso de marchas o la reducción de potencia, Krack señaló que rápidamente se dieron cuenta de que las opciones eran insuficientes.
Finalmente, Honda señaló que este aprendizaje será fundamental para el desarrollo de la unidad de potencia de 2027 y para mejorar la fiabilidad del próximo año. Orihara concluyó que llevarán estas experiencias a la fábrica para evitar que fallos similares vuelvan a ocurrir en el futuro.
Fuente: Motorsport.com. Foto: Alastair Staley / LAT Images via Getty Images










