La reforma, vinculada a seguridad y orden público, generó fuertes tensiones dentro de la coalición gobernante y llevó a la alianza al borde de la ruptura.
Según la información, los socialistas impusieron cambios en los artículos más sensibles, como la posibilidad de declarar estados de sitio en zonas de conflicto y la realización de interrogatorios policiales sin la presencia de un defensor.
El acuerdo permitió avanzar con el texto final y evitó la crisis interna, aunque dejó en evidencia las diferencias sobre el alcance de las facultades de fuerza y las garantías procesales.
Fuente: La Politica Online










