El riesgo país, medido por JP Morgan, mostró una breve caída hasta 895 unidades, pero el descenso no se mantuvo. Tras una corrección, el índice volvió a situarse por encima de los 900 puntos, señalando una ligera mejora pero sin superar la barrera psicológica de los 900.
Analistas financieros interpretan este movimiento como una respuesta a los últimos datos macroeconómicos y a la evolución de los precios de los commodities. Aunque la tendencia es a la baja, la volatilidad persiste, manteniendo a los inversionistas cautelosos.
Se espera que la evolución del riesgo país dependa de factores como la política monetaria, la balanza comercial y la estabilidad política en la región. Un descenso sostenido podría abrir oportunidades de inversión, mientras que una reversión al alza aumentaría los costos de financiamiento.
Fuente: La Nación










