Cuando las entidades financieras anuncian tasas bajas, la tentación de firmar rápidamente es grande. Sin embargo, los expertos advierten que el costo total de un crédito hipotecario depende de múltiples variables que van más allá del porcentaje mensual. Una tasa atractiva puede acompañarse de plazos extensos que, si bien reducen la cuota, aumentan el monto total a pagar a largo plazo.
Otro factor determinante son las comisiones y gastos de apertura, que a menudo pasan desapercibidos en la publicidad pero que encarecen el inicio del préstamo. Es crucial solicitar un desglose detallado de todos los costos asociados para comparar ofertas reales y no solo las tasas promocionales. Además, las condiciones de seguros vinculados al crédito pueden variar y afectar la protección del deudor en caso de imprevistos.
Finalmente, la capacidad de pago sostenible es el eje central de cualquier decisión financiera a largo plazo. Los analistas recomiendan no comprometer más del 30% de los ingresos familiares en cuotas hipotecarias y considerar escenarios de aumento de tasas o reducción de ingresos. Proyectar el presupuesto familiar por los próximos 10 o 20 años es esencial para evitar sobreendeudamiento y asegurar la estabilidad económica del hogar.
Fuente: Cronista










