La reciente suba del riesgo país volvió a encender las alarmas en el ámbito económico y político. Desde el Ejecutivo atribuyeron el movimiento a factores externos, como la volatilidad financiera internacional y el contexto de tasas globales, al tiempo que insistieron en que la situación interna se encuentra bajo control y que las medidas adoptadas permitirán estabilizar las variables.
Sin embargo, el sector empresario ofreció un contrapunto directo. Dirigentes de distintas cámaras sostuvieron que la presión sobre el riesgo país no responde únicamente a causas externas, sino que también refleja dudas sobre la sostenibilidad fiscal, la inflación y la confianza inversora. Para los empresarios, la falta de señales claras en materia de reformas estructurales profundiza la desconfianza de los mercados.
El cruce entre la explicación oficial y la visión de los empresarios deja en evidencia una tensión creciente por el rumbo económico. Mientras el Gobierno apuesta a contener la incertidumbre con comunicación y ajustes graduales, los actores privados reclaman definiciones más contundentes. La evolución del riesgo país en las próximas semanas será clave para medir el impacto de este debate en la economía real.
Fuente: Cronista










