En el tramo final de su gobierno, el presidente Donald Trump enfrenta una jornada electoral crucial que determinará el rumbo legislativo de los próximos años. La combinación de una baja aprobación en las encuestas, el aumento del costo de vida y las tensiones internacionales, particularmente con Irán, se han convertido en los principales lastre para el mandatario y su partido. La oposición demócrata llega con una ventaja significativa en las proyecciones para recuperar la Cámara de Representantes, mientras que el control del Senado se perfila como un campo de batalla reñido.
La estrategia republicana se centra en movilizar a su base tradicional y aprovechar el descontento económico, mientras que los demócratas apuestan a un voto masivo en contra de la gestión actual. Los comicios no solo definirán la composición del Congreso, sino que también servirán como un termómetro de la popularidad del presidente con dos años restantes en su mandato, marcando un punto de inflexión en la agenda política estadounidense.
Fuente: El Tribuno










