El presidente de Paraguay, Santiago Peña, presentó su renuncia en el marco de una severa crisis política y financiera desencadenada por la intervención de Ueno Bank. Pese a la dimisión del mandatario, la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad dar inicio a un juicio político en su contra, cuyo desenlace quedará en manos del Senado.
En forma paralela, la Cámara Baja rechazó el pedido de juicio político contra el vicepresidente Pedro Alliana con 48 votos en contra y 30 a favor. Al quedar eximido del proceso de destitución, el funcionario quedó con el camino despejado para asumir el Poder Ejecutivo. Peña había tomado el cargo en agosto de 2023 y su mandato concluía en 2028.
El conflicto institucional se profundizó luego de que el Banco Central de Paraguay (BCP) resolviera la intervención y suspensión de servicios de Ueno Bank por inconvenientes de solvencia, medida que afectó a unos tres millones de depositantes. El hecho derivó en dos jornadas de protestas masivas en Asunción con incidentes y denuncias de represión.

“Tomé la decisión de presentar mi renuncia a la presidencia de la República. Lo hago pensando en la estabilidad de nuestro país, en la paz social y en la necesidad de preservar nuestras instituciones democráticas”
El libelo acusatorio impulsado en la Cámara de Diputados comprende cinco causales. Entre las principales objeciones figuran un eventual conflicto de intereses por la tenencia accionaria del exmandatario en Ueno Holding hasta marzo de 2025, la asignación de fondos del Instituto de Previsión Social (IPS) en la entidad, modificaciones a las leyes de conflicto de intereses y la designación del exdirectivo bancario Carlos Carvallo al frente del BCP.
Tras las irregularidades detectadas, Carvallo dimitió a la conducción del Banco Central. Asimismo, las autoridades dispusieron la detención de ocho ejecutivos del banco intervenido, entre ellos su presidente, Miguel Vázquez.
Con información de TN.










