En el marco del Día de los Parques Nacionales, Lucas comparte su historia: nacido y criado entre los imponentes paisajes de Los Glaciares y el volcánico Lanín, aprendió desde pequeño el valor de la conservación y el trabajo en equipo que exige la guardia de los parques.
Hoy, como guardaparques en el Parque Nacional Iberá, se dedica a monitorear la fauna, controlar el acceso de visitantes y participar en proyectos de restauración de ecosistemas. Su experiencia en la capital, donde probó la vida urbana, reforzó su compromiso con la naturaleza y la transmisión de esa pasión a las nuevas generaciones.
Lucas destaca que la verdadera fuerza de los parques radica en la familia que los cuida y en la comunidad que los visita. Invita a todos a redescubrir los espacios naturales del país, recordando que la conservación es una tarea compartida que comienza en el hogar.
Fuente: La Nación










