- La ausencia de clases presenciales ha planteado nuevos retos en la educación.
- El uso excesivo de pantallas afecta el desarrollo integral de los niños.
- El juego al aire libre se presenta como una alternativa beneficiosa.
En un contexto donde el receso escolar se ha ampliado, es crucial reflexionar sobre las actividades que realizamos y su impacto en el desarrollo de los niños. La pandemia ha llevado a la adopción masiva de pantallas para el aprendizaje, pero este cambio ha generado preocupaciones sobre las consecuencias a largo plazo.
Investigaciones demuestran que el exceso de tiempo frente a la pantalla puede afectar no solo la salud visual, sino también la interacción social y el desarrollo emocional de los menores. Por ello, es fundamental encontrar un equilibrio entre la educación digital y la enseñanza a través del juego.
Promover actividades lúdicas en exteriores no solo fomenta el ejercicio físico, sino que también ayuda a los niños a reconectarse con lo esencial. Volver a lo básico, a disfrutar del juego tradicional y la interacción con otros, puede garantizar un desarrollo más equilibrado y saludable.
Fuente: La Voz









