- Los eventos de Minneapolis han generado un fuerte rechazo público.
- La administración Trump ha alterado su estrategia comunicativa.
- Se han visto intentos de desviar la culpa hacia los demócratas.
La muerte de Pretti durante un operativo en Minneapolis ha desatado una ola de indignación que ha llevado a la administración de Donald Trump a reconsiderar su actitud previamente beligerante. Durante los primeros días tras el suceso, el enfoque del Gobierno se centró en destacar la supuesta amenaza que representaba Pretti, un enfermero, en el contexto del operativo. Esta narrativa inicial buscaba justificar las acciones de las fuerzas de seguridad, pero no logró calmar el creciente descontento popular.
Conforme la presión pública aumentó, Trump y su equipo comenzaron a ajustar su estrategia. La retórica agresiva fue sustituida por una narrativa que apuntaba a culpar a los demócratas por el clima de tensión, intentando apuntalar su base política al desviar la atención de la cuestión principal: el uso de la fuerza. Este cambio refleja la intensidad de la indignación social y el reconocimiento del malestar generado en la población.
La respuesta de la administración, marcada por la política de culpar a otros, ha generado más críticas desde varios sectores. Observadores políticos sugieren que esta táctica, aunque intenta consolidar el apoyo entre votantes leales, podría resultar contraproducente en el largo plazo, afectando la percepción pública sobre la gestión del presidente en temas de justicia y derechos civiles.
Fuente: La Nación









