- Una dieta rica en antioxidantes y omega 3 es fundamental.
- El seguimiento médico es esencial para manejar esta afección silente.
- Se debe evitar el jarabe de maíz de alta fructosa.
El hígado graso, una condición que a menudo no presenta síntomas evidentes, puede ser gestionado mediante una alimentación adecuada. Una dieta que incluya antioxidantes, fibras, cereales y ácidos grasos omega 3, además de ser baja en azúcares, es fundamental para el tratamiento de esta afección.
El especialista Jorge Tartaglione enfatiza la importancia de mantener un seguimiento médico constante. A pesar de que los cambios en la dieta son cruciales, el monitoreo profesional ayuda a prevenir complicaciones que puedan surgir debido a esta condición.
Además, uno de los endulzantes que se debe evitar es el jarabe de maíz de alta fructosa, conocido por su relación con el aumento de grasa en el hígado. Es recomendable optar por alternativas más saludables que no comprometan la salud hepática.
Fuente: La Nación









