- La herida emocional siempre está presente, pero su impacto puede transformarse.
- El recuerdo se vuelve una herramienta para la resignificación y la plenitud personal.
- La emoción que acompaña a la ausencia puede convertirse en motivación para el crecimiento.
- El proceso de reinterpretar el pasado es clave para superar la ausencia.
- La psicoterapia permite convertir la nostalgia en una fuente de fortaleza.
El psicoanalista Gabriel Rolón destaca que cada individuo lleva consigo una herida que, aunque invisible, se siente a su lado a lo largo de la vida. Según él, la forma de enfrentar esa ausencia determina la calidad de la experiencia emocional.
Rolón explica que el recuerdo no es simplemente una reproducción del pasado, sino un espacio donde la persona puede dar un nuevo significado a los eventos que la marcaron. Este proceso de resignificación se convierte en un camino hacia la plenitud y la autonomía emocional.
En su intervención, el especialista enfatiza que la emoción que surge al recordar puede ser tanto dolorosa como inspiradora. Cuando se canaliza correctamente, esa emoción se transforma en una fuerza que impulsa el desarrollo personal y la resiliencia.
Fuente: La Nación









