- El fallecimiento de Sergio Jiménez, mientras consumía drogas y alcohol, destaca una problemática oscura en el mundo del streaming.
- Un grupo de seguidores se deleitaba pagando por ver la degradación del streamer, planteando preguntas sobre la moralidad en el entretenimiento.
- La cultura del ‘streaming’ a veces puede llevar a situaciones extremas, poniendo en riesgo la salud de quienes buscan entretener a su audiencia.
La muerte de Sergio Jiménez ha puesto de manifiesto el lado oscuro del entretenimiento en vivo. Mientras muchos ven a los streamers como figuras carismáticas, hay un segmento de su audiencia que se regocija en los momentos de sufrimiento y conflicto. La tragedia reveló una comunidad dispuesta a pagar para ver el deterioro de quienes admiran, lo que abre un debate sobre la ética y el bienestar en el mundo digital.
Este caso no solo habla de Jiménez, sino de una tendencia generalizada en el entorno de los live-streams donde algunos espectadores encuentran diversión en el sufrimiento ajeno. La dinámica entre streamer y audiencia puede convertirse en una trampa, donde los creadores se sienten presionados a llevar sus límites al extremo para entretener a sus seguidores.
La soda moral que líderes de la comunidad gamer y de streaming deben abordar es qué tipo de entretenimiento están promoviendo. La promoción de conductas autodestructivas en aras de la popularidad plantea la necesidad de una revisión de las plataformas y de la responsabilidad que tienen todos los implicados en el proceso de creación de contenido.
Fuente: El Pais









