El Congreso paraguayo no pudo celebrar la sesión prevista para tratar la renuncia del presidente Santiago Peña. Tras la retirada de los legisladores oficialistas, la reunión quedó sin quórum y fue levantada, dejando en suspenso el procedimiento para aceptar la dimisión.
La situación se produjo porque el bloque oficialista constateó que no contaba con apoyos suficientes para aprobar la renuncia. Con la sesión frustrada, el Gobierno deberá definir los próximos pasos y el Congreso deberá evaluar si convoca nuevamente a los lawmakers.
Mientras tanto, la oposición mantiene su presión para que el Senado dé trámite al juicio político contra Peña, ya aprobado por la Cámara de Diputados. La continuidad de ese proceso y la fecha de una nueva sesión siguen siendo los principales puntos de incertidumbre.
Fuente: El Tribuno










