Una ola de falsas amenazas de bomba sacudió esta semana a la aviación comercial europea: más de 20 aviones fueron desviados o inspeccionados desde el lunes, varios de ellos escoltados por cazas militares, sin que se hallara ningún explosivo a bordo. Solo este jueves al menos 14 vuelos se vieron afectados, según la agencia AFP.
El episodio más visible ocurrió con un Airbus A320 de Aer Lingus que cubría la ruta Dublín-Roma: tras recibir una alerta, el avión dio vueltas sobre el departamento de Essonne, al sur de París, escoltado por un caza de la Fuerza Aérea francesa, y aterrizó en la base aérea 105 de Évreux-Fauville. Los 151 pasajeros y los seis tripulantes fueron puestos a salvo mientras los equipos de desactivación de explosivos revisaban el fuselaje. El Elíseo siguió la situación “en tiempo real”.
La ola comenzó el lunes, cuando un Airbus de Wizz Air que iba de Londres-Luton a Sofía fue desviado a Budapest y escoltado por un Gripen húngaro. Al día siguiente se sumaron una decena de vuelos, entre ellos cuatro de Ryanair. Este jueves hubo tres aviones de Ryanair rumbo a Sofía desde Madrid, Copenhague y Londres-Stansted escoltados por cazas búlgaros, un Finnair Helsinki-Roma que aterrizó en Fiumicino bajo escolta italiana, dos Wizz Air desde Milán-Malpensa y vuelos afectados en Bruselas, Copenhague, Varsovia y Praga. En todos los casos el veredicto fue el mismo: nada a bordo.
La Fiscalía de Évreux abrió una investigación contra el comandante del vuelo de Aer Lingus por su comportamiento durante el desvío: según el fiscal, el piloto habría rechazado inicialmente la orden de aterrizar en la base militar porque quería ir a un aeropuerto civil, Beauvais o Nantes. El comandante quedó detenido y será interrogado.
Hasta ahora nadie se atribuyó las amenazas ni las autoridades las vincularon a un Estado o grupo concreto. El comisario europeo de Transportes, Apostolos Tzitzikostas, dijo que era demasiado pronto para buscar causas comunes y que no hay información que permita señalar ciberataques u operaciones híbridas de terceros países. La Asociación Internacional de Aerolíneas (IATA) reclamó que se identifique a los autores y el origen de los mensajes, y sostuvo que los protocolos funcionan: cada amenaza se toma como real hasta que se descarta tras la inspección del avión y el control de los pasajeros.
Fuentes: La Nación, Clarin.com. Foto: La Nación









