Según los datos del Observatorio Agrometeorológico del INTA Famaillá, octubre presentó un comportamiento atípico para la región: las lluvias superaron notablemente los valores habituales, mientras que las máximas térmicas quedaron muy por debajo de los rangos esperados para la época. La combinación de cielo nublado y escasa radiación solar redujo la heliofanía a apenas 1,6 h al día, lo que se tradujo en una evapotranspiración mínima.
Este escenario ha repercutido directamente en la disponibilidad hídrica del sector agropecuario. A pesar de la abundancia de precipitaciones, la napa freática sigue a 2,5 m de profundidad, lo que indica que la infiltración y recarga del acuífero no ha sido suficiente para revertir la sequía acumulada del invierno anterior, caracterizado por mínimas inusualmente altas y escasas heladas.
Los especialistas de la Red AgroMet del INTA enfatizan que la evolución de las lluvias durante la campaña estival 2026‑2027 será clave para determinar la recuperación de los recursos hídricos y su impacto en la producción agrícola de Tucumán. Continuarán monitoreando y analizando las variables climáticas para ofrecer a los productores información oportuna y precisa.
Fuente: LV12 Tucumán










