La derrota histórica para el expresidente Donald Trump y su partido se consolidó gracias a un alto nivel de participación electoral y a la movilización de sectores clave que buscaban un cambio de rumbo. Los estados que tradicionalmente habían sido bastiones republicanos mostraron una tendencia clara hacia los candidatos demócratas, reflejando el descontento con el aumento del costo de vida y otras preocupaciones económicas que dominaron la campaña.
Asimismo, la política de aranceles y la postura agresiva hacia Irán, que provocaron incrementos en los precios del combustible, jugaron en contra de la candidatura republicana. Los votantes castigaron duramente estas decisiones, premiando a los candidatos que proponían un enfoque más moderado y cooperativo en la escena internacional y doméstica.
Fuente: El Tribuno










