Los principales organismos de análisis económico han revisado sus pronósticos a la baja para el crecimiento de la actividad en 2026. Esta corrección refleja las incertidumbres actuales en el mercado y los ajustes en las expectativas de consumo e inversión. Los analistas señalan que la desaceleración esperada obliga a replantear las metas de expansión que se habían planteado al inicio del período.
En contraste con la actividad, las proyecciones para el resultado comercial han experimentado un notable ascenso. Los economistas elevan sus cálculos expectantes, anticipando un cierre de año más favorable para la balanza de pagos. Esta mejora se atribuye principalmente a la evolución de los precios de los commodities y el comportamiento de las exportaciones en los últimos meses.
Respecto al frente fiscal, las expectativas se mantienen con un tono positivo pero cauteloso. Los pronósticos apuntan a un superávit sostenido para el cierre de 2026, aunque los economistas advierten sobre la dependencia de variables como la evolución cambiaria y los ingresos tributarios. La consistencia en las políticas fiscales será determinante para mantener este rumbo positivo en los próximos trimestres.
Fuente: Cronista










