En una jornada electoral decisiva, el Partido Demócrata ha logrado recuperar la mayoría en el Senado de los Estados Unidos. Este resultado representa un revés significativo para la administración de Donald Trump, limitando su capacidad de maniobra legislativa en los últimos dos años de su gestión.
El avance opositor se consolidó gracias a triunfos inesperados en estados tradicionalmente republicanos, incluyendo Texas y Carolina del Sur. Estas victorias reflejan un cambio en la tendencia electoral y una redistribución del poder político en el corazón de Washington.
Mientras el Senado ya tiene un rumbo definido, la incertidumbre persiste en la Cámara de Representantes, donde la disputa continúa abierta. El nuevo escenario parlamentario condicionará profundamente las políticas públicas y las nominaciones presidenciales restantes.
Fuente: El Tribuno










