Oke Gómez Llambí explicó que la idea nace de la necesidad de recuperar la materialidad tradicional del mate de calabaza, un objeto con propiedades sensoriales únicas. A diferencia de los mates de inoxidable o silicona, la calabaza aporta una experiencia sensorial que se mejora con el uso, ya que el mate adquiere más personalidad y sabor con el tiempo. Este enfoque busca rescatar una tradición cultural mientras se explora una forma de producción más orgánica y menos industrial.
El proceso creativo involucra el crecimiento natural de la calabaza dentro de recipientes reciclados, fusionando la agricultura con el diseño industrial. Gómez Llambí destacó que, aunque existen mates de diversos materiales, ninguno iguala la experiencia del mate de calabaza, cuya textura y porosidad enriquecen la infusión. La propuesta no solo es estética, sino que apunta a una producción más consciente y conectada con el medio ambiente.
Fuente: LV12 Tucumán










