- Inestabilidad fiscal y sobrecostos en la organización de las primarias.
- Desgaste de la participación ciudadana y pérdida de confianza institucional.
- Presión por innovaciones partidarias que buscan maximizar votos a costa de la coherencia ideológica.
Los sistemas de Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) fueron concebidos como una herramienta de democratización interna de los partidos políticos argentinos. Sin embargo, tras más de una década de aplicación, se evidencian brechas significativas entre los objetivos y la realidad operativa.
El principal problema radica en la ineficiencia fiscal: los costos administrativos y logísticos superan ampliamente los presupuestos previstos, generando un déficit que afecta la sostenibilidad de los procesos electorales. Este gasto excesivo no solo diluye la inversión en campañas, sino que también reduce la percepción de legitimidad entre los votantes.
Al mismo tiempo, la fatiga democrática se ha convertido en un fenómeno palpable; la ciudadanía, cansada de procesos largos y costosos, muestra un descenso en la participación y una creciente desconfianza en las instituciones. Los partidos, por su parte, buscan incentivos para la innovación partidaria, lo que a menudo se traduce en estrategias de marketing político y en la adopción de plataformas que apelan más a la imagen que a la doctrina, generando una desconexión entre la propuesta política y las necesidades reales del electorado.
Fuente: La Nación










